3/9/15

Trubunal de Cuentas: Mensajes para todos y todas

En un claro mensaje para adentro del Tribunal de Cuentas y para afuera, principalmente al propio Miguel Lifschitz, ayer asumió el nuevo vocal contador del Tribunal de Cuentas de Santa Fe Oscar Biaggioni, cuyo acuerdo resultara aprobado de manera ficta por haber fracasado la sesión de la Asamblea Legislativa que debía tratar su cuestionado pliego.

Es un claro mensaje porque no lo hizo en la sede del Tribunal al que se integra sino en el recinto del Senado, donde de manera absolutamente anormal sesionó el Plenario del órgano de control externo para recibirle el juramento.

El acto fue coordinado por ceremonial del propio Senado y con la presencia quienes sostuvieron el acuerdo político para su designación (que si bien no obtuvieron los dos tercios para aprobarlo expresamente restaron quórum para que fuera designado por el mero transcurso del tiempo) quienes no se privaron de -también de manera anormal- de hablar en la "reunión Plenaria" del Tribunal de Cuentas Provincial para que todos tuvieran en claro a quienes y que intereses representa el nuevo Vocal Biaggioni en esa mesa.

Por supuesto que el mensaje fue también para el resto de los Vocales en ejercicio, que por los condicionamientos que emana de la manera en que fue hecha su designación y por haber eludido sus responsabilidades funcionales de concretar de manera efectiva el control que tienen encomendado, lucen claramente deslegitimados y débiles.

Tan frágil es la posición del resto de los vocales que debieron consentir ir a recibir al nuevo "de visitantes" degradadando la propia institución de la que forman parte. Biaggioni les hizo una feroz demostración de fuerza rodeado de los suyos. Quienes lo llevaron a ese lugar hoy tienen una -y grande- para festejar.

Sorpresivamente el Senado se llenó de empleados del T.C.P. que -o bien- se pasaron de chupamedias del jefe nuevo que llega o -peor- no advierten lo que esa puesta en escena significó. En caso que sí lo adviertan queda claro que no les importa su trabajo; tal vez fueron porque les importa su empleo. (No creo que tenga yo que explicar la diferencia entre un trabajador y un empleado.)

Biaggioni asumío marcándole la cancha a todos (principalmente a Lifschitz) con su propia hinchada en un estadio que no le era propio pero se le parecía bastante. Al gol lo festejaron pocos y pocas. El mensaje fue para todos y todas.