Ya conté un poco la historia de La Flaca, y hoy tengo ganas de poner otra cosa que me regaló cuando vivía y me autorizó a publicar. Tenía que ser el primero pero no le hice caso. Me debe estar puteando.
Instrucciones para librarse de un hombre
Liberarse de un tipo molesto es una tarea para la que hay que estar bien entrenada. Son bichos raros los hombres que cuando más lejos los tenés te extrañan, y cuando están bien cerca se quieren ir a jugar a la pelota con los amigos, en el mejor de los casos.
Siempre me jacté de ser la mejor consejera de mis amigas y por eso me secaban la cabeza con las historias de los hombres con los que salían, o con aquellos con los que tenían relaciones ocasionales. Y fue así que más que aprender y convertirme en una especialista en el comportamiento del macho, conocí casi sin secretos lo que es la cabeza de una mujer enamorada, caliente o simplemente aquella a la que no le importa nada y se curte un tipo sólo porque se puso borracha.
Un día vino Clarita a contarme sus pesares. A decir verdad ya me tenía un poco podrida, pero yo la escuchaba atentamente, porque ¿para qué estamos las amigas si no es para escuchar historias de desamor?
Lo que quería era dejar a su novio pero no podía. Fue ahí que intervine de forma tajante.
- Tenés que darle la peor de las noticias.
- No entiendo.
- Contale que hiciste o vas a hacer algo que él realmente odie.
- Son muchas cosas.
- Elegí la peor, que lo engañaste con su mejor amigo, decile que la música que escucha es una porquería, que de joven abandonaste un hijo, que abortaste un hijo de él, que empezaste a extrañar mucho a algún ex novio, que esos platos especiales que te prepara son un verdadero asco, que sólo lo necesitabas de chofer, que te gusta un tipo que para él es insoportable. No sé, hay miles de cosas que pueden ser noticia y molestarlo. Vos lo conocés bien.
- La mayoría de esas cosas son ciertas y no puedo decirle una verdad.
- No importa si es verdad o mentira. Tiene que ser algo por lo cual él no pueda perdonarte nunca.
- No, tiene que ser una verdad; se me nota si miento.
- No necesariamente. Hasta te diría que conviene que sea mentira. Mientras la crea te va a odiar por lo que le dijiste, y al tiempo cuando descubra que le mentiste, va a tener un nuevo motivo para odiarte.
- Es muy perverso eso.
- Y si, pero es el único camino de no retorno.
- Eso quiero, pero no lastimarlo.
- Ya probaste todas las formas y nunca resultó. Es hora de usar otras cosas.
- Vos sos muy hija de puta.
- Eso ya lo sabemos las dos, pero veo por esa sonrisa que te está interesando la propuesta.
- Dejame pensarlo porque hay que ver toda la cuestión del entorno de los dos. Le tendría que mentir a todo el mundo, imaginate.
- Pero es por un rato nomás...
- Algo va a salir mal, lo presiento.
- Vos haceme caso que el objetivo es uno: Que te deje en paz. Lo otro después se arregla.
Se fue con una cara peor que con la que había llegado, pero sabía que eso era lo mejor que tenía para decirle. Yo también consideraba aborrecible a ese tipo y hasta era una forma de venganza que a mi también me iba a satisfacer. Ella era un instrumento mío en cierta forma.
No la vi durante dos semanas y un día me llamó por teléfono para anunciarme que él y ella se habían reunido, que hablaron un largo rato y casi sobre el final le dio "la noticia". Le pedí que me cuente qué le había inventado y me dijo que me lo quería contar personalmente.
A la hora estábamos en un bar de la peatonal de Santa Fe y yo con las orejas bien abiertas. Nos saludamos, nos contamos que había sido de nuestro día, hasta que no aguanté más y pregunté.
- ¿Y? ¿Me vas a contar o no?
- Si, pero te aclaro que la pasé muy mal.
- Nada es gratis querida mía.
- Primero le pedí que me dejara tranquila, que no lo quería más, que lo nuestro ya había terminado, y hasta me adjudiqué algunas culpas.
- Error! No hay que admitir errores. Esas son cosas que hacen los tipos y que después las consideran mariconadas. Pero vamos a lo concreto ¿Qué le dijiste?
- Bueno, después de un montón de explicaciones le conté que le había mentido en un montón de cosas, entre ellas que nunca fui hincha de Colón.
- Ah, bueno, ¡pero vos sos la personificación de la maldad,! ¡Terrible, impresionante lo mala que sos! Me das miedo. ¡Cómo le vas a hacer semejante confesión! ¡Cuánta locura y descontrol, por favor!... Oime tarada, ¿vos me estás tomando el pelo? ¿Cómo pensás que eso lo va a molestar en algo? ¿Qué mejor para un hincha de Colón que garcharse una tatengue? Sos una pelotuda... Te di doscientos ejemplos de maldades para decirle y fuiste a decirle esa pendejada. Te van a dar dos medallas, una por boluda y otra por si la perdés.
- Es que vos no entendés lo que significa Colón para él...
- Pero qué va a significar... es un equipo de fútbol, y encima fuiste a la cancha un montón de veces. ¿Qué te dijo?
- Nada, como que no le importó.
- ¿Te das cuenta? Ni sombra le hiciste, ni cosquillas.
- Claro, pero eso fue porque iba improvisando, después me salió algo mejor.
- A ver...
- Le dije que me había encamado con el "Bonsai"
- ¿Y ese quién es?
- Uno de la facultad. Mide más de 1.90 y por eso le dicen así.
- ¿Y como reaccionó?
- Si no hubiésemos estado en un bar estoy segura que todavía me está pegando. Nunca lo había visto así, ni en la cancha. Me dijo de todo, puta arrastrada, petera...
- Eso es un elogio y no un insulto, recuerda querida amiga, pero ¿te pegó?
- ¡Dejame hablar! No, no me pegó. Me dijo cosas terribles, que yo le había cagado la vida, que lamentaba cada minuto que perdió conmigo, y otras cosas más.
- ¿Y ahora cómo te sentís?
- Muy cansada. Abatida. Como si me hubiese pasado un camión por encima.
- Bueno, sigamos el plan. Ahora hay que dejarlo un par de semanas con eso, que se reviente la cabeza, que se lo cuente a los amigos -por supuesto que se lo va a contar suavizado, a nadie le gusta admitir que es un cornudo- y después vemos como hacemos para que se entere que no fue verdad.
- ¿Cómo que no fue verdad?
- Eso hablamos, le decíamos una mentira, te odiaba. Luego le aclarábamos que era un mentira y te iba a volver a odiar por mentirosa y por haberle hecho mal con toda la intención.
- Pero yo de verdad me acosté con el Bonsai.
- Ay hijita... no se puede con vos. Está bien, igual le vamos a decir que fue mentira.
- Es que ya te dije, si miento se me nota.
- No importa. Ya está. Olvidate ahora. Lo importante es que ya no vuelve más, como querías.
- Sí, ojalá, pero me dolió mucho hacerle mal.
- Pero no te dolió encamarte con otro tipo, ¿o si?
- Si, qué se yo, no sé. Casi que ni me acuerdo cuando fue.
Después volvimos a hablar de temas más comunes y cotidianos, y por supuesto de otras amigas a las que criticamos en su ausencia. Al rato cada cual se fue para su casa.
Tres días después yo estaba durmiendo. Era de madrugada y me despertó el teléfono. Era Clarita.
- Murió Manuel. Se murió Manuel, repetía llorando, y yo hice silencio porque no sabía qué decirle.
Le pregunté qué le había pasado y me dijo que se había suicidado.
El objetivo estaba cumplido. Manuel no la molestaría más pero el precio era muy caro. Las dos íbamos a cargar con esa muerte para siempre porque aunque sea un poco, lo que le dijimos -porque Clarita actuó por consejo mío- algo tuvo que ver. Desde ese día decidí no jugar más con las cabezas ajenas.
Nota final: Esto fue escrito en una primera instancia como una historia con protagonistas hombres. Posteriormente la cambié a una historia de mujeres porque me sentía más capacitada para hacerlo. Ahora que la releo, puede el lector hacer el ejercicio de cambiar los géneros, los nombres y otros detalles menores, y la historia seguirá siendo creíble, por lo menos hasta que yo confiese que todo esto no es más que un invento mío para molestarlo.

5 comentarios:
Mala la Flaca.
Un beso.
Agustina
Muy bueno.
Me lo llevo para memorizar, porque más allá del valor literario contiene algunos consejos que son muy buenos.
Andru.
PD: Espero que te calmes y vuelvas con la cuenta del Payaso en Face.
Salu2
Ehhhhhhhhhh........... Payaso:
Seguro que las minas que uno pasa pal' cuarto tienen que ser tatengues.
Se las goza el doble.
no tiene alguna alegre o con final felíz esta mina?
Hay otras con mucho humor. Ya van a venir.
Gracias por pasar.
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