30/5/16

Estupro, violencia y "culpabilidad" de la mujer


A propósito de la noticia de la violación por más de 30 hombres a una niña de 16 años en Rio de Janeiro, siguen unas reflexiones de la compañera Cynara Menezes


El dolor que siento por aquella chica
Como casi toda mujer tengo una historia traumática para contar. Cuando tenía 5 años fui a un terreno baldío al lado de la casa donde vivíamos junto con mi hermano mayor y un grupo de chicos de su edad (7 años) o un poco mayores. Me bajaron el pantaloncito. Volví a mi casa llorando y... fui castigada por haber ido a ese lugar. Me dolió más haber sido considerada culpable que el abuso en si mismo.

Aquello fue un divisor de aguas. Hasta entonces me consideraba igual a mi hermano. Podía jugar a la pelota mejor que él, podía correr mejor que él, podía explorar territorios desconocidos mejor que él. A partir de ese día vi que no, que no éramos iguales. Yo no podía hacer ciertas cosas o ir a determinados lugares porque era una nena. Y él podía hacer ciertas cosas e ir a determinados lugares porque era nene. Si yo me atrevía a pasar esos límites sería castigada. Recuerdo cuantas veces deseé haber nacido hombre…

La culpabilización de la mujer por la violencia sexual comienza desde la más tierna infancia. La manera como viste, habla o se comporta es considerada crucial para “evitar” ser abusada por los hombres. Lea bien: no son los hombres criados para saber que no pueden disponer del cuerpo de una mujer. Es la mujer la orientada a “contenerse” de todas las maneras posibles para no “dar motivo” para que un hombre la violente sexualmente. Como si nuestro propio cuerpo no fuese nuestro y pudiese ser quitado en cualquier momento si no nos “comportamos bien”.

Pasamos días revisando policialmente nuestra ropa, nuestra manera de ser, de sentarnos, de actuar, qué palabras usar. Como si la mujer necesitara tornarse invisible para no ser víctima de violación. Es justamente esa invisibilidad que los machistas siempre desearon para nosotras. Cuando nos destacamos y aparecemos en forma independiente de ellos, somos atacadas de forma vil, e inevitavelmente con “argumentos” que atraviesan la cuestión de género. Nos juzgan por nuestra apariencia, por la forma como nos vestimos y nuestras elecciones sexuales. Sin que nos toquen, nos atacan cotidianamente dictando reglas sobre como nos debemos comportar y nos insultan cuando nos reusamos a seguirlas.

Un hombre nunca sabrá como es limitante para la mujer, el miedo a la violación. Por causa de él, dejamos de ir a lugares y de hacer cosas. Ir nadar sola a un lago, por ejemplo, puede no ser peligroso para un hombre, pero para una mulher lo es. Andar sola de noche puede no ser peligroso para un hombre; para una mulher es. Una mera invitación para cenar con el jefe puede no ser peligroso para un hombre; para una mujer es. Tomar una copa en una bar puede no ser peligroso para um hombre; para una mujer es. No se trata de “victimismo”. Es así.

Para comezar a hablar, nosotras, mujeres, no poseemos en nuestro cuerpo un órgano contundente, que hiere y perfora; los hombres si. Y a ellos no se les enseña a tener control sobre esta “arma”, al contrario. A los hombres se les enseña a “pensar con el pene”. Muchos inclusive se divierten con la ideia de que la “cabeza” del hombre está en el pene. En la sociedad falocrática en que vivimos, es el pene quien manda. Y así los chicos van creciendo, como se su pene mandase incluso el cuerpo de las mujeres.

Vi el video de la chica de 16 años que fue violada por 33 hombres y no consigo sacarlo de mi cabeza. Percibí que ella tenía un lindo cuerpo y que le gustaba mostrarlo. Sólo las nujeres son capaces de entender el placer que se siente al exhibir libremente el cuerpo, sin preocuparse sobre lo que piensan los demás ni sentir que se “corre riesgo” por eso. ¿Cuántas veces escondemos nuestros cuerpos, desde pequeñas, para huir al pavor de ser atacadas por um desconocido? ¿Ustedes saben lo que es vivir así?

¿Cómo un hombre puede decirse Hombre, con H mayúscula, y ser capaz de tener relaciones sexuales con una pequeña? ¿Cómo un hombre puede decirse Hombre, con H mayúscula, y creer normal compartir en las redes sociales la imagem de una mujer desmayada y, peor, exhibir sus partes íntimas lastimadas luego de la violación colectiva? ¿Cómo un “formador de opinión” puede estimular a sus millones de seguidores a transar con niñas que fueron drogadas?

En este momento, la niña violada está siendo juzgada por su comportamiento, como si esto justificase ser violentada por una banda de anormales. Una vez más la “culpa” es de la mujer. Si ella “se comportase bien”, nada hubiese ocurrido. Un hombre llegó a escribir que se la chica “se hubiese quedado en la casa lavando los platos” no hubiese sido violada. Como si estuviese en ella el problema y no en hombres que se comportan como animales –con perdóna los anilaes. El mensaje es: “mujer, quédese en su lugar o será violada”. ¿Vivemos en la barbarie?

No hay absolutamente nada de malo en una mujer que usa ropa corta y escotada. (Es paradójico, porque quien dice eso también adora repetir que “lo que es bonito debe ser mostrado”… Como si la “mujer ideal” fuese “bella, recatada y del hogar”, para ser exhibida a la sociedad y hacer al hombre  todavía más admirado al mismo tiempo invisible y muda a la mujer.) Hay algo equivocado en los hombres que se creen con derecho a poder tocar el corpo de otro ser humano sin permiso, como se este cuerpo estuviese ahí para eso, como si el cuerpo de una mujer existiese con la única finalidad de servir a los hombres.

El dolor de esa chica me duele. De angustia, impotencia, rabia. El dolor de esa chica es el dolor de toda mujer que sabe que nunca será igual al hombre mientras sea parte da cultura de un país que cree que la víctima de una violación fue la “provocadora” de esa violencia sufrida.

Nunca seremos iguales mientras nosotras sentimos miedo de ustedes. Nunca seremos iguales mientras nosotras deseemos ser ustedes para sentirnos LIBRES.

Link al blog de Cynara