3/6/16

Actualización para abogados y/o periodistas y/o funcionarios


Cuando alguien es embargado por una deuda impaga sólo se entera yendo a la cuenta o al cajero automático. Caso contrario quien fue víctima de engaño o es acreedor no puede cobrar ya que el victimario podría vaciar sus cuentas para que el descuento no se realice.

De nada sirve enrostrarle al trabajador bancario, a modo de reclamo, que uno es funcionario del gobierno provincial. El empleado bancario sólo le informará que su cuenta ha sido embargada.

Tampoco es útil levantar el dedito índice como si fuese un viejo radical discurseando -mucho menos si son las dos de la tarde de un viernes en Santa Fe- pidiendo explicaciones sobre quién pidió cobrar la deuda que generó el embargo, por más que uno haya sido conductor de un programa en Canal 13 de Santa Fe.

Si las personas son así de inflexibles a esa hora y ante una orden judicial, mucho más lo son los cajeros automáticos: Se niegan a entregar dinero por más que uno presente credenciales de ex Director de un portal de noticias en internet o un periódico de papel -todo aparentemente enajenado- a aquellas personas que ya no tienen fondos porque fueron embargados.

Tampoco servirá que uno reflote su viejo título de abogado para solicitar información: ¡Son las 14.00 hs. del 6 de mayo y el embargo te entró un día antes! De haberle pagado en tiempo y forma al trabajador periodista nada malo hubiera, o hubiese, ocurrido.

¿Qué nos deja esto de enseñanza Compañeros? Si uno tiene berretín de convertirse en multimedio conviene pagar lo que corresponde y a tiempo a los empleados, que a su vez son colegas periodistas, aunque no siempre abogados ni mucho menos funcionarios provinciales.