"No sólo que soy lectora de tu blog como así también se me podría catalogar de 'militante' del mismo. Cada vez que me gusta algo lo mando por mail a todos mis contactos", comienza un mail-amenaza de una aparentemente lectora.
A la compañera le ha caído mal la publicidad de la cerveza Quilmes y pide pista en este espacio para que se conozca su opinión. Ahí va.
Analicemos rápidamente: feminismo (sin meternos en la teoría) es un movimiento que nace a raíz y en contra de la cultura machista que se materializa en el estereotipo de mujer como propiedad del hombre, objeto sexual, mujer que requiere de un hombre para subsistir, para divertirse, para ser considerada persona.
El machismo, también a groso modo, sería el intento por parte del hombre de controlar a la mujer haciéndola casi un objeto de su pertenencia y que sólo existe para satisfacer sus deseos.
La igualdad sería la equivalencia de dos –en este caso- expresiones.
La publicidad de la cerveza Quilmes se titula IGUALISMO, que según lo que dice el locutor nacería “cuando el feminismo y el machismo se encuentran.
Muy lejos está la publicidad de hablar de igualdad y repite todos y cada uno de los clichés del machismo, tanto en la representación de las mujeres como en las de los hombres.
Estas feministas dejan mucho que desear, no exigen la igualdad, no llaman a la conciencia sobre la superioridad de la mujer sobre el hombre (por mencionar la corriente más extrema dentro del feminismo), ni siquiera hablan de la mujer como persona.
La protagonista, cual mariscal de campo de guerra napoleónica que motiva a su ejército femenino al enfrentamiento, menciona las exigencias de toda mujer con baja autoestima que sólo se siente completa al lado de su macho protector, sometida a vivir solo al lado de su único hombre.
Los machistas sí hablan de machismo, el estereotipo masculino por excelencia: Ninguno va a entregar nada (¿Tienen miedo de por tanta entrega entregar el orto?) porque "el hombre llegó a la luna"; en manada ninguno reconoce ser ese novio atento o el que elige pasarla bien compartiendo gustos con su pareja. En fin, mencionan todas esas demandas de la novia sometida que necesita de ese hombre completo para divertirse, para bailar, para ser feliz.
Y bueno llegamos al enfrentamiento en donde nace ese “Igualismo” en el que el mensaje real sería “cuando tomamos mucha cerveza todos decimos pavadas igualitariamente”.
Ahora ¿Qué entiende por igualdad? ¿Qué la mujer le pida que el hombre la lleve a la cancha? ¿No puede ir sola o con amigas, o redoblo, con amigos? El hombre le entrega el celular “revisame los mensajes” ¿Ellos jamás revisarían un celular?; ¿Por qué no es una mujer la que le da una extensión de su tarjeta al novio? Ah, claro, quedaría mal el hombre asumiendo un papel de “vividor”; o ¿Por qué el machito no se ofrece a lavar ropa íntima de la mujer?
Llevando esto a un extremo, una militante del feminismo más rancio podría preguntarse también ¿Por qué la mujer pide al macho que la compare con la madre? ¿Ya sabe que tiene una relación Edípica con ella y cada vez que se la coge en realidad se está cogiendo a su madre?. Aclaro que yo no simpatizo con estos pensamientos “ultra”.
En fin, es sólo una publicidad y su objetivo es que hablemos de eso. Admito la derrota o el haber caído en la trampa, pero está bueno de vez en cuando darse cuenta que se pueden hacer las cosas sin ofender a nadie.
Demás está decir que –como en todas las publicidades- quedan afuera los putos y las tortas. Seguramente han considerado que no toman cerveza, o a lo mejor que nunca tomarían una Quilmes, y por eso no aparecen revolcándose en la arena y apasionados.
Eso fue todo. Me voy a tomar una cerveza.
¿Qué entiende Quilmes por igualdad?
Por Ana Llop
Analicemos rápidamente: feminismo (sin meternos en la teoría) es un movimiento que nace a raíz y en contra de la cultura machista que se materializa en el estereotipo de mujer como propiedad del hombre, objeto sexual, mujer que requiere de un hombre para subsistir, para divertirse, para ser considerada persona.
El machismo, también a groso modo, sería el intento por parte del hombre de controlar a la mujer haciéndola casi un objeto de su pertenencia y que sólo existe para satisfacer sus deseos.
La igualdad sería la equivalencia de dos –en este caso- expresiones.
La publicidad de la cerveza Quilmes se titula IGUALISMO, que según lo que dice el locutor nacería “cuando el feminismo y el machismo se encuentran.
Muy lejos está la publicidad de hablar de igualdad y repite todos y cada uno de los clichés del machismo, tanto en la representación de las mujeres como en las de los hombres.
Estas feministas dejan mucho que desear, no exigen la igualdad, no llaman a la conciencia sobre la superioridad de la mujer sobre el hombre (por mencionar la corriente más extrema dentro del feminismo), ni siquiera hablan de la mujer como persona.
La protagonista, cual mariscal de campo de guerra napoleónica que motiva a su ejército femenino al enfrentamiento, menciona las exigencias de toda mujer con baja autoestima que sólo se siente completa al lado de su macho protector, sometida a vivir solo al lado de su único hombre.
Los machistas sí hablan de machismo, el estereotipo masculino por excelencia: Ninguno va a entregar nada (¿Tienen miedo de por tanta entrega entregar el orto?) porque "el hombre llegó a la luna"; en manada ninguno reconoce ser ese novio atento o el que elige pasarla bien compartiendo gustos con su pareja. En fin, mencionan todas esas demandas de la novia sometida que necesita de ese hombre completo para divertirse, para bailar, para ser feliz.
Y bueno llegamos al enfrentamiento en donde nace ese “Igualismo” en el que el mensaje real sería “cuando tomamos mucha cerveza todos decimos pavadas igualitariamente”.
Ahora ¿Qué entiende por igualdad? ¿Qué la mujer le pida que el hombre la lleve a la cancha? ¿No puede ir sola o con amigas, o redoblo, con amigos? El hombre le entrega el celular “revisame los mensajes” ¿Ellos jamás revisarían un celular?; ¿Por qué no es una mujer la que le da una extensión de su tarjeta al novio? Ah, claro, quedaría mal el hombre asumiendo un papel de “vividor”; o ¿Por qué el machito no se ofrece a lavar ropa íntima de la mujer?
Llevando esto a un extremo, una militante del feminismo más rancio podría preguntarse también ¿Por qué la mujer pide al macho que la compare con la madre? ¿Ya sabe que tiene una relación Edípica con ella y cada vez que se la coge en realidad se está cogiendo a su madre?. Aclaro que yo no simpatizo con estos pensamientos “ultra”.
En fin, es sólo una publicidad y su objetivo es que hablemos de eso. Admito la derrota o el haber caído en la trampa, pero está bueno de vez en cuando darse cuenta que se pueden hacer las cosas sin ofender a nadie.
Demás está decir que –como en todas las publicidades- quedan afuera los putos y las tortas. Seguramente han considerado que no toman cerveza, o a lo mejor que nunca tomarían una Quilmes, y por eso no aparecen revolcándose en la arena y apasionados.
Eso fue todo. Me voy a tomar una cerveza.

3 comentarios:
Cuatro palabras: EX-CE-LEN-TE.
Muy bueno. entiendo el sentido del texto, pero en la mayoría de las publicidades los discriminados somos más, por ejemplo yo que estoy en sillas de ruedas.
Un gran abarazo.
Daniel.
brillante
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