3/1/12

Impactantes redefinciones ideológicas

Cuando tenía 15 años, mi amiga Fernanda me invitó a veranear con sus padres en San Bernardo. Era la época de usar plataformas, y para ir a bailar me había comprado un par que parecían zapatos de astronauta. Pero al llegar, nos prohibieron salir hasta tarde. Tras negarnos a ir a una matinée -para la que estábamos grandecitas-, los convencimos con la promesa de volver a las 6. Nos divertimos bailando toda la noche, pero en el final salimos del boliche por otra puerta y nos perdimos. Descalzas, caminamos un buen rato por la playa. Eran las 7 cuando vimos a dos chicos jugando a la paleta. ¿Pero ustedes paran en San Bernardo o en Mar del Tuyú?, preguntaron. Ahí supimos que estábamos en otra ciudad tras haber andado más de 30 cuadras. Así que enfilamos el regreso a toda máquina, llevando churros para amortiguar el enojo. De castigo, plataformas en reposo por dos noches.

Este año vuelvo a veranear con amigos; con plataformas, muchos libros... ¡Y sin celular!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué pelotuda es esta mina por Dios!, y no dije "platuda" eh, dije PE LO TU DA.

Anónimo dijo...

Gracias Payaso. Algún día te voy a hacer perder tiempo con algo parecido.

Anónimo dijo...

Olé-Olé-Olé-Olá
Rooodraaaaaaaaaaa, Rooodraaaaaaaaaaa,

Sergio Delfino dijo...

Qué feo tener que borrar comentarios, pero hay gente al pedo y con mala leche. Como es mi blog, decido que es mejor que no queden.
Salú'.