
Causas del caudillismo
Esto era una cosa explicable por dos causas fundamentales. Primero, por la falta de cultura cívica en que el pueblo argentino había estado sumido durante tantos años; y también por falta de cultura general. En los pueblos evolucionados eso viene naturalmente cuando el hombre deja de sentirse un espectador y pasa a tomar parte en el espectáculo como actor. Entonces él necesita saber algo más y no solamente que va detrás de un hombre, sino detrás de una idea o de una causa que quiere conocer, que quiere penetrar y entonces, racionalmente, va detrás de esa causa porque la comprende, la comparte y la siente.
La conducción superior permanecía aislada de la masa
Como consecuencia de que el contacto de las masas era directo con los caudillos de segundo orden y de que éstos eran los intermediarios entre la masa y la conducción superior (fuese ésta hombre o partido), no se podía, por razones de medios, realizar una conducción más o menos centralizada. Había que confiar en los caudillos de segundo orden, porque ¿cómo podía el caudillo total llegar hasta la masa misma? No eran hombres para adoctrinar masas o bien no les convenía llegar con su palabra a la masa. Por otra parte, ellos no querían de la masa el apoyo sentimental sino el apoyo electoral, con el cual se conformaban. En consecuencia, y como no existía entonces la radiotelefonía y aun después, cuando existió, ellos no quisieron ponerse en contacto directo con la masa por ese medio, que les brindaba la ciencia, permanecían aislados de la masa.
El caudillo
¿Por qué? Porque el caudillo no era un adoctrinador, ni un maestro, ni un conductor. Prefirió, pues, substraerse del contacto con la masa. Y decía más: “no hay que meterse mucho. Se gasta uno...”. Eso es cierto, es de la época. Cuando yo era subteniente, había un capitán en mi compañía, de esos capitanes viejos, que decía lo mismo: “No hay que ir mucho a la compañía porque los subalternos pierden el respeto”. ¡Es claro! como era ignorante y bruto en cuanto lo conocían, le perdían el respeto. Estando alejado, no lo conocían y estaban siempre en duda sobre su valor, inteligencia y capacidad. Lo mismo era el caudillo político. Eludía el contacto con el pueblo porque no le favorecía, porque carecía de las cualidades que debía tener para conducir. Es decir, que su resolución de no establecer contacto era sabia, en cierta medida. Pero el pueblo, a la larga, tenía que conocer la verdad, porque las verdades se pueden ocultar por poco tiempo.
Estos párrafos están incluídos en Conducción Política, libro del Compañero Juan Perón del año 1952.
1 comentario:
No está mal la idea de comparar al Lelo con lo que el General describe como Caudillo.
Para mi hasta le queda grande este título, pero a decir verdad parace escrito hoy para él.
Un abrazo Cacho.
Luis
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